Microanotaciones

martes, enero 30, 2007

Yo no quería se emprendedor

Mi padre siempre fué empleado y trabajó treinta y tantos años en una misma empresa. Ahora está retirado y pensionado.

Yo nunca aspiré a ser emprendedor, a poner un negocio y hacer lo necesario para que crezca. Nunca tuve ese deseo. Tampoco llevé una materia que me motivara o enseñara a ser emprendedor.

Durante toda mi vida estudiantil yo aspiraba a obtener un buen empleo. Un empleo que me motivara a involucrarme en la empresa. A tenerle lealtad y orgullo de pertenecer a ella. A trabajar bien y fuerte porque por mis méritos hablarían por mi. A hacer una larga y fructífera carrera en la empresa que se reflejara no solo en mis esfuerzos por hacerla crecer y hacerla importante, sino en mi propio bienestar económico y desarrollo profesional. A retirarme a disfrutar de los logros obtenidos.

Pues bien, cuando empecé a trabajar, le realidad me golpeó. A pesar de ello, tardé un par de años en darme cuenta que esa clase de empresas y empleos son más bien escasos, si es que aún existen.

Los empleos actuales exigen una alta capacitación y experiencia a cambio de salarios magros, por los que además esperan la asunción de altas responsabilidades. Requieren una alta disponibilidad de horario y el contínuo desempeño de horas extras sin remuneración. El desempeño de las labores no habla por uno, lo que cuenta son las relaciones públicas: caerle bien o ser lambiscon con los jefes. Las empresas se rien de las ilusas teorías de que el recurso humano es el más importante. Piensan que el recurso humano es un gasto y hay que exprimirle todo lo que se pueda y deshacerse de el antes de que tenga muchos derechos. Someten al recurso humano a humillaciones totalmente innecesarias solo por el gusto de demostrar quien trae la sartén por el mango. Escatiman en capacitación y beneficios a los empleados. En vez de hacer promociones prefieren contratar personal nuevo para los puestos vacantes. En resumen, las empresas son ingratas y explotadoras.

Quien tenga la suerte de encontarse en otra situación, gócela y disfrutela. No se agobie con esto, pero cuidela. No es común.

Que quede claro que no escribo esto en un arrebato de ira. El darme cuenta de esto me llevó varios años. Y muy en contra de mi naturaleza y mi formación, ahora aspiro a ser empresario. No pienso en grande, no tengo las conexiones para ello. Pero si poner un negocio. Donde nadie me imponga reglas absurdas, me grite por pendejadas. Donde si trabajo 10 o 12 horas diarias sea en mi beneficio. Se que es un gran riesgo y que impone mucho trabajo y responsabilidades, pero no me asustan tanto como la perspectiva de seguir como estoy veinte o treinta años. En eso estoy y espero sea pronto.

Y también espero tener la fuerza suficiente para no convertirme en "ellos".

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1 comentario:

nena dijo...

Realmente espero que sea pronto.